Pies secos y agrietados. Principales causas y cómo evitarlo

Los pies secos y agrietados aparecen cuando no los hidratamos debidamente, también por usar calzado inadecuado o incluso cuando caminamos descalzos, pero la mayoría de las veces es por falta de atención y tiempo.

¿Qué son los talones agriertados?

Los talones agrietados son una alteración de la dermis que se produce cuando los pies secos y la piel tan dura que aparecen fisuras por falta de hidratación y cuidados, son un fastidio estético,  pero pueden ser un problema serio, si no se tratan puede aparecer dolor e incluso  pueden llegar a sangrar.

Los principales signos suelen ser la falta de hidratación  aparece en forma de descamación, picor, enrojecimiento y grietas.

Principales causas y cómo evitarlo

Para evitar los pies secos y que en la piel de los talones aparezcan las antiestéticas grietas, debemos suavizar e hidratar la piel a diario. Basta con dedicarles algo de tiempo e incluir una buena crema específica para piel durante todo el año.

Las causas más comunes de la sequedad en los pies es el exceso de peso y la costumbre de andar descalzo. Ambos factores hacen que aumenten las zonas de presión en tus pies, favoreciendo de éste modo la aparición de durezas y sequedad.

El cloro, la arena, las piedras, el roce con los bordes de la piscina y el calor excesivo son factores que aumentan el deterioro de tus pies.

Cómo tratar los pies secos y agrietados

Para tratar los pies secos y agrietados debes hidratarlos tanto como te sea posible. La piel es más elástica y resistente cuando está más hidratada. Mantener los pies hidratados es sinónimo de aportarles una barrera extraordinaria de cara a las infecciones de la piel, durezas y callosidades. Las grietas en los talones son una vía de entrada para microorganismos que pueden ser los causantes de infecciones.

El primera paso antes de cualquier rutina de pies debe ser exfoliarlos con la ayuda de una piedra pómez o una lima especial de pies para eliminar las durezas y callosidades Es preferible hacerlo después del baño o ducha, poner los pies en agua durante al menos 5 minutos nos ayudará a que la zona esté reblandecida y nos resulte más efectivo. Para ello, puedes preparar un baño relajante para tus pies con aceites esenciales y agua caliente.

Hidrátalos a menudo, preferiblemente por las noches,  mediante un buen masaje que ayude a activar la circulación sanguínea.

Un buen consejo es ponerte un par de calcetines después de tu crema reparadora de pies. Gracias al calor los poros de la piel se abren y de este modo se facilita la penetración de los activos. Puedes dormir con calcetines y descubrir las maravillas del ciclo de renovación celular nocturna a la mañana siguiente.

Usar una crema específica de pies es indispensable. DERMA REPAIR FEET, gracias a sus principios activos nutritivos, emolientes, hidratantes y reparadores, es un tratamiento intensivo para la piel seca y agrietada que sin duda dejará tus pies como nuevos.

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